jueves, 7 de enero de 2010

Navidad... todo es cuestión de percepción...


Si; otra vez... Ya acabó la Navidad.

Y por eso por un lado ya tenemos todos encima nuestros 10 puntitos de estrés correspondiente (según la escala de eventos estresantes de Holmes).

Por otro lado, resulta que curiosamente Navidad es lo que nosotros queramos que sea. Igual que tantas otras cosas en la vida. Los eventos impactan en nuestras vidas de una forma que depende de la percepción que tengamos de ellos, claro. Lo bueno del asunto es que nuestro cerebro, o sea, nosotros mismos, tiene una gran capacidad de remodelar, recrear, esa percepción para reconstruir una nueva "realidad", es decir, una nueva forma de realidad.

Les pondré un ejemplo. Hace unos dias me serví una cerveza mientras comía; por un momento la conversación me despistó del vaso. Alguien preguntó "¿quién quiere sidra?". Cogí el vaso y empecé a beber, no sé por qué pensaba que era sidra. Por unos segundos saboreé sidra, hasta que pensé: "un momento, ¿no era cerveza lo que me había puesto???..."; e instantes después aquel sabor dulce a sidra, "real" como el color dorado de las burbujas del líquido fresco que había en aquel el vaso, fue cambiando para recuperar el sabor amargo de la cerveza.

Tenemos capacidad, nuestro cerebro la tiene, de reconstruir realidades. ¡¡¡Empleémosla!!! :)

viernes, 1 de enero de 2010

los sueños... sueños son, claro...

pisadas en la arena de AlmacigaEl dia 1 de un nuevo año es un bonito momento para hablar de los sueños...

Los sueños son una preciosa forma en la que nos habla nuestro cerebro, nuestra mente.
Y nos habla en forma de fábulas, de cuentos, sobre cosas que nos han ocurrido, que pensamos o sentimos, y que quizás muchas veces no podamos afrontar, o nos provoquen un sufrimiento no "digerible".

Es como si nuestra mente nos dijera: "mira, hay algo importante que te está pasando, pero como sé que no quieres enterarte, te lo voy a decir en forma de cuento... érase una vez..." y ahí nos suelta el sueño.

Para interpretar un sueño algunas veces podemos contar con un significado más o menos directo (por ejemplo, soñar con los mástiles de un barco podría tener un significado fálico), pero normalmente la interpretación se apoya en las relaciones con lo que ha dicho esa persona antes y despues de contar el sueño, y de las asociaciones que pudiera hacer sobre eso.

avion despegandoSoñar con volar pudiera tener relación con la potencia vital, olvidar algo puede tener relación con precisamente olvidar/superar algo (no necesariamente el objeto soñado, sino quizás algo más trascendente), las prendas que vestimos/nos faltan podrían significar esas defensas que usamos en la vida o eso que nos permite mantener ciertas actitudes como la autoridad...

espectadores de al lado en un cine
En los sueños muchas veces los personajes que aparecen no son necesariamente los que corresponderían a la realidad, pudiendo condensar distintos roles a la vez. Más que el guión concreto y "contable" muchas veces el mensaje del sueño es la emoción implicada (la angustia, la tristeza, la fortaleza, ...), que guardará alguna relación con alguna experiencia vivida.

¿Podemos controlar los sueños?. Casi nada; sin embargo, podemos jugar al mismo juego que nuestra mente, y construir sueños "de verdad", acabar esas historias oníricas con algún final feliz, y luego darle la instrucción a nuestro cerebro que las "represente" cuando estemos dormidos. A fin de cuentas nuestra mente, nuestro cerebro, y "nosotros" somos aliados, compañeros de camino ... y de juegos. Así se lo podemos decir. Lo entenderá perfectamente...


puesta sol Teide


¡Felices sueños!... :)

lunes, 28 de diciembre de 2009

sindrome del carril izquierdo


Tranquilidad...: tal síndrome me lo acabo de inventar... cosas del 28 de Diciembre...

Pero sí, el fenómeno sí que existe.

Me refiero a esa frecuente situación que ocurre cuando nos metemos en el carril de la izquierda y ya solo nos queda acelerar y acelerar para mantenernos en él, empujados por fuerzas ajenas a nuestra intención, como puede ser que el coche de detrás viene "empujando". Sin quererlo nos vemos arrastrados a mantener una velocidad y una forma de conducir que se aleja de lo que queríamos.
Real como la vida misma... Muchas veces nos vemos metidos en situaciones que sentimos que nos controlan, o que se nos escapan de nuestro control, y nos descubrimos haciendo con el cuerpo lo que nuestra mente no quiere...
El quid de la cuestión es que aunque a veces las cosas son así (no podemos tener el control absoluto de todo), muchas otras veces no lo son. Muchas otras veces el carril de la derecha (más tranquilo, más a nuestro aire) sigue ahí, y podemos volver a él "simplemente" quitando el pie del acelerador, porque así lo queremos.
En estas fechas navideñas les deseo que no perdamos de vista ese carril de la derecha, y que sin dejar de disfrutar de los adelantamientos y velocidades del carril de la izquierda, podamos / sepamos decirle a la vida: "yo voy por donde quiero" (incluso por mi carril de la derecha...).

domingo, 25 de octubre de 2009

¿Qué ven en esta foto?


Los seres humanos a veces hacemos cosas extrañas… si hay algo en el Universo que pudiéramos decir en términos absolutos que es “extraño”...
Me refiero ahora a algunos tipos de experimentos. Por ejemplo, uno relacionado con la “indefensión aprendida”:

Se coge a un perro. Se le mete en una caja que tiene una tapa superior corredera, y un suelo metálico conductor a la corriente eléctrica. Se le mete descarga eléctrica al suelo que pisa el perro. El perro salta como un tiro escapando de esa descarga.
Cuando se cierra la tapa superior corredera de forma que el perro ya no pueda escapar llega un momento en que el perro acaba por quedarse tumbado en una esquina soportando las descargas eléctricas que con progresiva mayor potencia se le han venido proporcionando, casi literalmente se deja morir….
Lo que ha pasado es que el perro ha aprendido; sí. Ha aprendido que haga lo que haga no puede escapar; entonces anula cualquier intento de escape. Ha desarrollado el mecanismo psicológico que llamamos “indefensión aprendida”.

Este fenómeno también es aplicable a los seres humanos, que imitamos muchas veces (muchas más de las que nos creemos) a ese perro del experimento. Siguiendo esos mecanismos de “indefensión aprendida” renunciamos a cualquier intento de mejorar nuestra situación vital, desde la más nimia hasta la más ligada a la supervivencia. Ejemplificarían estos mecanismos las típicas frases de “pero si no va a servir de nada”, “la administración es como el Gran Hermano”, “si me quejo pueden tomar represalias”, etc

¿Qué vieron en esa foto?
Yo vi un ceda el paso pintado en el asfalto. Ese ceda el paso no siempre había estado allí; el día que me di cuenta de que lo habían pintado me llevé una gran sorpresa alegre. Les cuento: en ese preciso lugar se producía el encuentro de los vehículos que se ven de frente, al ponerse su semáforo en verde, con otros que aparecían desde detrás de la foto cuando su semáforo se ponía en ámbar intermitente para la derecha. Y algunas veces surgían problemas de preferencias en el encuentro de esos vehículos que iban en direcciones enfrentadas; muchas veces esos problemas se vivían de forma muy agresiva y peligrosa. Un día, tras varios meses de pasar por ahí, decidí romper la tapa corredera y plantear una acción: saqué fotos, hice un croquis, preparé un alegato, y lo presenté al Ayuntamiento proponiendo que pusieran esa señal para clarificar las preferencias… casi seis meses después ¡estaba pintada!…

Sí. Podemos. Podemos escapar. Podemos defendernos

martes, 29 de septiembre de 2009

Gracias


Los seres humanos somos fuertes como el hormigón, pero al mismo tiempo somos delicados como mariposas agitadas por el viento. Uno y otro, y ambos a la vez; así somos. Otra de esas paradojas de la vida.

Tenemos nuestra personalidad, pero nuestra personalidad no es solo nuestra. Está fraguada no solo por la genética, por la participación de millones de años de evolución a través de los genes aportados por millones de interacciones "personales" entre los hombres y mujeres que fueron nuestros ancestros.

Nuestra personalidad, lo que somos, lo que sentimos, lo que nos valoramos tambien está fraguado por la multitud de interacciones actuales con todas esas personas que nos rodean.

¡Qué importantes somos para los demás!!!
¡Qué importantes son los demás para nosotros!!!

Sin estrés, sin culpas, sin agobiarnos por la responsabilidad, pero tambien sin pausa, con confianza en nosotros mismos y en los demás, deberíamos dedicar un par de horas a pasear por una playa desierta, o no, y respirando hondo, sintiendo ese extraño milagro de la vida que juega a nuestro alrededor, pensar a modo de mantra en aquello que decía el Principito "somos responsables de nuestras rosas". ¡No es una obligación!, ¡simplemente lo somos!, ¡qué gran oportunidad!.

Todos ellos, nuestras rosas; y nosotros, rosas de todos ellos.

Gracias, especialmente hoy a tí, Isabel.

lunes, 30 de marzo de 2009

Sentimientos, emociones, ...

Lo he visto muchas veces en consulta.
Dicen los psicólogos que tendemos a empeñarnos una y otra vez en confirmar aquello que pensamos de nosotros mismos (las famosas profecías autocumplidas), mejor dicho, aquello que otros pensaron de nosotros en esa época de la infancia, tan sensible, tan moldeable, tan absorbente.
Paradojas incomprensibles de la vida.flores de buganvilla en Rambla de Castro, Tenerife
Muchas veces nos enredan en sufrimientos de una forma de la que ni siquiera somos conscientes, fuerzas sepultadas en lo recóndito de nuestro cerebro que actúan callada pero eficazmente. La vida de las parejas puede ser un ejemplo.

- Quiero que me quieras. Pero no soy querible. Vete.
- Pero, ¿a dónde vas?, ¿por qué no me quieres?.
- Te quiero solo para mi. Pero vete, y te torturaré cuando atisbe la menor posibilidad de que puedas querer a otra persona. Porque te quiero, pero no acepto que puedes ser solo para mi. Alguien me dijo que no tenía derecho a ser feliz.

Y así, en pasos de tango interminables, se mueven las agujas del reloj.

No es nada nuevo; ya lo dijo San Pablo en algo así como "cuando la carne hace algo que el corazón no quiere". Somos seres raros, y la vida a veces debería ser más fácil (la deberíamos hacer más fácil).

Fugacidad, transitoriedad, "y si...": "cerezos en flor"

lunes, 23 de marzo de 2009

Emociones, sentimientos, ...

Así es nuestro cerebro... ¡No hay quien lo entienda!... ni quien lo domine...

Querer y ser querido. Todo lo demás son naderías.
Ya lo dicen las religiones milenarias: El mandamiento más importante, en el que se resume toda la ley: "ama, como eres amado".

Muy sencillo. Una palabra, solo una, recoge la sabiduría y la experiencia de eones de evolución de nuestra especie animal.

Y a partir de ahí, el gran Big-Bang de las emociones y los sentimientos.

Diminutas vibraciones que llegan a nuestros oidos, y que con la fuerza de cientos de tsunamis penetran directamente hasta lo más profundo de nuestro cerebro y remueven toda la potencia telúrica de nuestro ser.


tajinaste seco iluminado por el Sol poniente en las Cañadas del Teide"Nostalgias
de escuchar su risa loca
y sentir junto a mi boca
como un fuego su respiración.

Angustia
de sentirme abandonado
y pensar que otro a su lado
pronto... pronto le hablará de amor...

¡Hermano!
Yo no quiero rebajarme,
ni pedirle, ni llorarle,
ni decirle que no puedo más vivir...

Desde mi triste soledad veré caer
las rosas muertas de mi juventud."




¿Y si pudiéramos saborearlo todo, sin más, como se saborea la mermelada de naranja amarga?.